Maia

Ya le dolían las puntas de los pies y ni siquiera había empezado la noche.
Entró al bar haciendo equilibrio sobre sus sandalias altas.
Su vestido naranja bailaba bastante por encima de sus rodillas, y la frescura del verano le acariciaba las piernas.
Lo vió de lejos esperándola en la mesa del fondo.
Sabía que con él escucharía vinilos hasta el amanecer en la terraza de su casa.
Sabía que con él ese cielo estrellado entre azul y negro se vería más profundo de lo normal.
Le temblaban las rodillas.
No había cambiado mucho. El tiempo no había pasado en su mirada.
Hablaron de sus viajes, de Paris, de los pueblos de Inglaterra y de la música impregnada en las calles del mundo.
Compartieron un trago y despues de unas horas salieron a caminar.
Maia no pudo evitar notar su perfume. El viento lo dirigía hacia su cara.
Era muy suave pero a ella la intimidaba.
No podía contra las ganas de acercarse y sentirlo más de cerca.

Foto: Sophie Barloc
Modelo: Melisa Engstfeld

0 Ponycomentarios:

Archivo